En cuanto vimos el video donde Andrés Lima y Juan P. Cesio se mofan de la publicidad del candidato del partido blanco que lo muestra cocinando, de inmediato nos imaginamos un informativo de la televisión mostrando las imágenes del acto de despedida, así le llamaron, titulando la noticia “A falta de concurso de murgas cupleteros en el acto de Lima”.
Pasó carnaval y solo una noche de murgas, murgas de algunos departamentos en un concurso regional el cual despertó muy poco interés. Al abandonado Parque Harriague también se le fueron las presentaciones, la plena, el cuplé, solo le queda retirada.
Reconocemos estar muy mal informados pero carnaval sin murgas, ¿Sin murgas? después de haber tenido concursos de murga joven, de murgas que vienen de la década de los ochenta y representaban grandes barriadas, de contar con una organización que reúne a los grupos carnavaleros y que además no se haya generado un debate, una discusión, nos llama la atención.
Y si hubo y nosotros, los desinformados, no lo percibimos es porque no tuvo fuerzas, ¿Será que ya no se siente la murga? ¿No convoca, no reúne? Nos preocupa no haber escuchado a los murgueros, a los que le han dado horas, días y vida. Vienen a nuestra memoria Ruben Milan, Papino Cioca y otros que ya no están que también fueron parte y los que cruzamos en la calle y los más jóvenes continuadores de toda esa gran movida y preguntamos ¿qué pasó?
Volvamos al acto de Lima, sabíamos de su convocatoria pero nos enteramos de parte del contenido por un militante blanco que sube a las redes cuando Lima y Cesio montan ese espectáculo de muy mal gusto por cierto.
Comienza mostrando filmaciones del candidato de la derecha frecuentando a gente sencilla, de trabajo, y realizando tareas de lo cotidiano, cotidiano de quienes no tienen cocinera, doméstica ni jardinero porque viven con magros sueldos. Los candidatos siempre hacen lo mismo “se humanizan” para las campañas electorales pero los resultados de las gestiones son claras al 5% más rico le aumentaron los ingresos para el resto disminuyeron. Las imágenes sinceran las capacidades actorales mostrando lo forzadas que son las poses y los diálogos de campaña, solo la promesa que no cumplirán, esa es la realidad.
La verdad que lo mostrado por la derecha blanca se merece un comentario jocoso, es meritorio de burla, si hubiera sido una mención en el desarrollo del discurso y con un toque humorístico, de ser posible, mucho mejor pero la puesta en escena fue… poco agradable.
Triste papel del Dr. (médico) Cesio sosteniendo la caja mientras el Dr. (abogado) Lima muestra los ingredientes para la comida. La puesta en escena es un reflejo del concepto de política que sostienen estos dirigentes, sin contenidos y sin objetivos, vacía de futuro, de proyección. Más allá de esto nada.
La pobreza creativa demostrada es acorde con la mediocridad de la gestión, gestión burocratizada y corrupta donde priman los aparatos corporativos, el clientelismo, el amiguismo, la compra de votos y los votos cautivos por prácticas de corte mafioso para mantener ese espacio de poder por el poder mismo.
Y por supuesto sobresale, no podía faltar, la soberbia del gobernante. El, el único capaz de arrastrar tras de sí a las masas, reunir votos a raudales, volver sumisos a sus adversarios, encolumnar a los cuadros medios, caudillos barriales, funcionarios y dirigentes sociales como tantos dirigentes políticos de distintas corrientes que pasaron a formar parte de su séquito, de contestarios a aduladores.
Rodeado de cortesanos aplaudidores que han bailado al son de la verticalidad del caudillo le han permitido ir logrando sus objetivos de poder y esto le da licencia para sus alardes de grandeza y alimente su muy desarrollado ego.
En la marcha hacia las elecciones departamentales se nos presenta un sin número de listas encabezadas por aspirantes de los favores del caudillo y se encuadran en 2 columnas, la más importante políticamente por ser encabezada por el hermano (expresión del clan familiar) y la segunda menor en caudal electoral pero encabezada por el secretario general de la intendencia quien ha sido el sostén y brazo ejecutor de la administración neoliberal limista.
El llamado acto de despedida de Andrés Lima intendente, pensado y planificado, con parodia incluida nos muestra lo peor de la política, la desideologización, el vaciamiento de conceptos. Una actividad que debía ser transformadora de la sociedad es solo una mala actuación, al militante blanco le molestó que se ofendiera a su candidato a nosotros nos entristece ver el accionar de Albisu, Lima y sus séquitos, nos duele la denigración de la política.