En una intervención orientada a preservar la seguridad pública y el ordenamiento urbano, el Gobierno de Salto procedió en las últimas horas a la demolición de una construcción de propiedad municipal ubicada en la intersección de las calles Chiazzaro y Silvestre Blanco. La decisión técnica se fundamentó en el avanzado estado de precariedad de la finca, la cual carecía de techado y presentaba riesgos estructurales inminentes.
El inmueble en cuestión permanecía en estado de abandono desde hacía varios años. Pese a los intentos por fomentar el uso comercial del espacio en el pasado, la falta de interesados en su explotación derivó en un proceso de deterioro constante. Esta situación fue aprovechada para sucesivos actos de vandalismo que terminaron por desmantelar la propiedad, convirtiéndola en un foco de inseguridad para los residentes de la zona.
Tras recibir múltiples reclamos a través de la Inspectoría Departamental, donde los vecinos daban cuenta de que el lugar era utilizado para el consumo y comercialización de estupefacientes, la administración que encabeza el intendente, Dr. Carlos Albisu, determinó que la demolición era la respuesta necesaria.
Al tratarse de un bien patrimonial de la Intendencia que ya no cumplía ninguna función social ni administrativa, se priorizó la eliminación del riesgo físico y delictivo. Las cuadrillas municipales completaron las tareas de limpieza del predio, dejando el espacio liberado y seguro para el tránsito de los peatones y la visibilidad de los conductores en dicha esquina.


