Los Estados Unidos y la ley del más fuerte: agresión, muerte y secuestro

Los  Estados Unidos y la ley del más fuerte: agresión, muerte y  secuestro

El gobierno de los Estados Unidos atacó militarmente a Venezuela en la madrugada del sábado 3, mató a un centenar de personas entre militares y civiles y secuestró al presidente Nicolás Maduro  junto a su esposa Cilia Flores. Otra agresión imperial yanqui para agregar a la larga lista que registra la historia.

No es esta una situación aislada ni circunstancial, tampoco podemos decir, lamentablemente, que sea “sorpresiva”. Desde agosto del año pasado EEUU comenzó a desplegar fuerzas militares en el Caribe como parte de una operación a la que denominaron “Lanza del Sur”, este despliegue incluyó buques de guerra, aviones de combate y miles de soldados. La excusa: “combatir al narcotráfico” y presionar al gobierno venezolano al que acusan de “narcoterrorismo” y de estar al frente de un supuesto “cártel de los soles”. En este marco fueron bombardeadas al menos 23 lanchas matando a más de 80 personas. La justificación esgrimida fue que estas lanchas transportaban drogas hacia los EEUU, pero ninguna prueba de que esto fuera realmente  así fue presentada. Hay que agregar a esto el secuestro de cuatro buques petroleros que, según su versión siempre, transportaban “ilegalmente” petróleo venezolano. Nada más parecido que esto  a un acto de piratería.

El estilo discursivo del presidente norteamericano, Donald Trump, es grosero, brutal, cínico, a algunos analistas y comunicadores les gusta decir que habla “sin filtros”. Pero nada de esto nos puede hacer olvidar que la política internacional de los EEUU mantiene una línea que no depende del presidente de coyuntura, dicho de otra manera, sin  importar mucho quien sea el presidente del momento, siempre se sienten los dueños del mundo. La llamada “Doctrina Monroe” (“América para los estadounidenses”) ya tiene más de 200 años, hoy está siendo reivindicada por Trump,  rebautizándola cínicamente como “Donroe”. De ahí que consideran legítimo el dominio sobre todo el continente y el acceso a sus recursos naturales. Así lo expresan descaradamente cada vez que tienen oportunidad.

Esta brutal agresión del 3 de enero ha recibido el rechazo generalizado de pueblos y gobiernos. El mismo día el gobierno uruguayo dio a conocer un comunicado donde afirmó que: “Uruguay rechaza, como siempre lo ha hecho, la intervención militar de un país en territorio de otro y reafirma la importancia de respetar el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas…Reafirmamos el carácter de América Latina y el Caribe como una zona de paz”. Luego suscribió una declaración conjunta con Brasil, Chile, Colombia, México y España donde además del enfático rechazo al ataque se expresa : “Reiteramos que la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación  y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional”. Las organizaciones sociales y políticas de nuestro país, como el PIT-CNT, el Partido Comunista y el Frente Amplio,  se manifestaron mediante declaraciones y convocando rápidamente a movilizaciones en rechazo a la agresión imperial y en solidaridad con el hermano pueblo venezolano. Los muros también “hablaron” a lo largo y ancho del país.

Algunas cosas han quedado claras o se han hecho más evidentes. Por ejemplo: Un imperio en declive se torna más peligroso y agresivo. Los organismos internacionales y toda la legalidad generada para mantener la paz, poco pueden hacer cuando un país poderoso militarmente decide imponerse por la fuerza.  Se demostró que toda la retórica en cuanto a la preocupación por la democracia y los derechos humanos en Venezuela por parte de los gobiernos de EEUU siempre fue falsa, ya no les interesa que Corina Machado y Edmundo González se pongan al frente del gobierno ni que haya “elecciones libres”. La acusación a Maduro de liderar un supuesto “cártel de narcotráfico de los soles” fue un invento, esto ha sido reconocido por la justicia norteamericana recientemente al retirar dicha acusación. Quedó de manifiesto la intención/decisión de apropiarse de los recursos naturales de Venezuela, particularmente el petróleo. Lo dicen muy sueltos de cuerpo, solo podrán venderles a ellos y en dólares que quedarán depositados en bancos estadounidenses que deberán ser utilizados para comprarles sus productos. Que todo esto es parte del camino elegido para detener su caída y frenar  el ascenso de China y otros países emergentes y para mantener su hegemonía imperial.

Ahora, parafraseando a Lenin, la pregunta es, ¿Qué hacer?

Por lo pronto, no a la resignación, si a la movilización política y social esclarecedora en cada país apelando a la mayor amplitud posible e instando a los respectivos gobiernos a tomar una actitud digna, a coordinar posturas internacionales de pueblos y gobiernos que lleven a recorrer caminos de respeto a la soberanía e independencia y al derecho internacional.

¡Otro mundo es posible! Hay que construirlo, soñarlo, militarlo.

Daniel Dalmao.