Para los trabajadores un indicador concreto de crecimiento económico es la evolución del salario real, que expresa el poder adquisitivo que cada asalariado en un periodo de tiempo, en Uruguay se calcula como el cociente del Índice Medio de Salarios y el IPC. Este indicador adquiere una real importancia debido a que alrededor del 70 % de la Población Activa en Uruguay son asalariados y tiene también una gran incidencia en los pasivos ya que las jubilaciones y pensiones se ajustan en función del Índice Medio de Salarios.
En este casi año de gobierno del Frente Amplio el salario real de los trabajadores se incremento en un 2,3 %, es decir que hubo una recuperación del poder adquisitivo en ese valor y esto tiene que ver con una política salarial que retoma lo iniciado en 2005, con lo que fue una clara recuperación del salario real de los trabajadores, que es una política pública de distribución, contraria a la de los partidos tradicionales, que es de concentración. Por otro lado las jubilaciones y pensiones aumentaran este 2026 en un 5,97%, aplicado con retroactividad en marzo, lo que representa un incremento real de 2,32% sobre la inflación 2025. Desde el gobierno frenteamplista se planifica una política salarial atada a una política de crecimiento en el empleo, este incremento del salario real del 2025, está acompañado de casi 30.000 nuevos puestos de trabajo y si bien estamos alejados de metas como mejorar la calidad del empleo, disminuir las desigualdades salariales, abatir la inestabilidad del empleo y disminuir el desempleo, este gobierno propone otra manera de manejar la política salarial.
No debemos olvidarnos de los últimos 5 años de gobierno de coalición, donde cae el poder adquisitivo de los trabajadores, donde se llega 550.000 uruguayos y uruguayas que ganan $ 25.000 o menos y que se recrudece estos valores en la informalidad y sobre todo en los jóvenes (el 51 % de jóvenes trabajadores gana menos de $25.000).
Hay mucho por hacer pero entendemos que se revirtió el modelo de concentración y de beneficios para unos pocos (los famosos malla de oro), se comenzó en un proceso de recuperación salarial en términos de poder adquisitivo, y un ejemplo es el aumento del salario mínimo nacional en un 4,1 % (por encima de la inflación anual), situándose en $ 24.572.
En este proceso son clave los trabajadores y su lucha, en la mejora de la distribución del ingreso y avanzar a un país con mayor justicia social.
Téc. Univ. Gustavo Chiriff / PCU – Frente Amplio

