Cambio climático y preparación: ¿qué hacer ante la furia de la naturaleza?

Cambio climático y preparación: ¿qué hacer ante la furia de la naturaleza?

La madrugada del sábado 18 de julio, el departamento de Salto sufrió una de las tormentas más intensas de los últimos años, superando el temporal de marzo de 2024. El fenómeno afectó gravemente a la ciudad y zonas cercanas, provocando destrozos masivos en techos, galpones e invernáculos. A pesar de las alertas emitidas, el impacto fue impredecible y, lamentablemente, se cobró la vida de una trabajadora.

Esta clase de tormentas esporádicas evidencia el aumento en intensidad y frecuencia del cambio climático que la Tierra experimenta desde el siglo pasado. Ya en 1992, durante la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, Fidel Castro advirtió prematuramente sobre este riesgo que enfrenta la humanidad al señalar: «Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre». En su discurso, apuntó a las potencias globales y sentenció que «las sociedades de consumo y el capitalismo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente», concluyendo con un premonitorio «mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo». A 34 años de estas palabras, su advertencia sigue más vigente que nunca.

¿Qué hacer ante estas adversidades si no cambiamos el sistema en el cual vivimos? Las advertencias si bien ayudan a prevenir, no evitan a que se produzcan estos fenómenos, por lo que la clave es estar preparados.

En la anterior Administración, de la cual fuimos parte, se envió a la Junta Departamental el proyecto de creación del Fondo de Emergencia Departamental, que tenia como objetivo dar rápida respuesta a las situaciones de emergencia que se generen en el Departamento de Salto, pero dada la coyuntura post pandemia no se aprobó. En este nuevo presupuesto se prevén dos fondos, el artículo 60 crea el Fondo de Emergencia Vecinal con una partida anual de $ 500.000 y el artículo 67 implementa el Fondo de Emergencia Departamental, que se financiará con el remanente de la recaudación proveniente del régimen de estacionamiento tarifado «Zona Azul», una vez deducidos los montos afectados al Fondo de Emergencia Vecinal y a los mecanismos de integración socio-cooperativa previstos y que rondaría los $ 7.000.000 anuales.

Nuestro pueblo es solidario y desde el primer momento fue a brindar una mano, el gobierno nacional y departamental, organizaciones sociales y políticas, sindicatos y organizaciones religiosas y está bien que así sea, pero ante estos desastres hay que reconstruir y es necesario contar con los recursos financieros para hacerlo. El dinero que se vuelca hoy con este fin, si bien no es despreciable, ante la magnitud del desastre no alcanza. Quizás nuestros ediles (todos), piensen como mejorar en recursos este Fondo de Emergencia Departamental creado, para estar mejor preparados para cuando ocurran nuevamente uno de estos fenómenos y a su vez tener planes de contingencia que minimicen estos impactos, como el que ya se ha anunciado que se producirá por setiembre-octubre con importantes inundaciones.

Téc. Univ. Gustavo Chiriff / PCU – Frente Amplio