En el búnker del Hotel Libertador, en el centro porteño, la euforia fue inmediata. Funcionarios, ministros y legisladores llegaron sonrientes, anticipando un resultado histórico: sería la primera vez, desde el retorno de la democracia, que una fuerza creada hace menos de cinco años logra imponerse en comicios nacionales legislativos.
Con una participación del 68% del padrón, la más baja desde 1983, la jornada transcurrió sin incidentes y con el estreno de la Boleta Única de Papel, modalidad que el gobierno libertario impulsó como símbolo de “modernización electoral”. El ministro del Interior, Lisandro Catalán, destacó que “no hubo reportes de irregularidades ni demoras significativas”.
Durante el análisis del escrutinio, el jefe de gabinete, Guillermo Francos, defendió la Boleta Única y destacó que se dio una elección “con niveles de transparencia sin precedentes” y que todos los partidos y sectores pudieron “competir en igualdad de condiciones”. En ese sentido, sentenció que fue una “tarea cumplida”.
El resultado consolida la estrategia de Milei, que había apostado por presentar candidatos en los 24 distritos del país, ampliando su base territorial y buscando el control del Senado, hasta ahora dominado por el peronismo. En la Ciudad de Buenos Aires, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, candidata a senadora, se encamina a una victoria con amplio margen.
Desde Fuerza Patria, la principal alianza opositora, reconocieron una “elección adversa a nivel nacional”, aunque con desempeño aceptable en la provincia de Buenos Aires. Cristina Álvarez Rodríguez sostuvo que “el pueblo bonaerense se expresó en paz y confianza”, mientras dirigentes del espacio pidieron “esperar el escrutinio definitivo”.
El nuevo mapa legislativo, que se inaugurará el próximo 10 de diciembre, le otorgaría a La Libertad Avanza un bloque ampliado en Diputados y mayoría propia en el Senado, un escenario que permitirá al oficialismo avanzar con su agenda de reformas estructurales.
La elección también será recordada por su contexto: la peor participación en cuatro décadas, un clima económico recesivo y una campaña marcada por el discurso de orden y estabilidad del presidente Milei. Con el resultado de este domingo, el libertarismo no solo consolida su peso en el Congreso, sino que también redefine el equilibrio político de Argentina para los próximos años.
Unos 35,9 millones de personas fueron llamadas a las urnas para elegir a 127 diputados —mitad de la Cámara Baja— de los 24 distritos electorales del país y 24 senadores —un tercio de la Cámara Alta—, en representación de la capital argentina y de las provincias de Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, Salta, Santiago del Estero y Tierra del Fuego.