Durante la Primera Guerra Mundial, los soldados franceses acuñaron la frase “Ils ne passeront pas” para motivarse a frenar el avance alemán. Sin embargo, fue durante la Guerra Civil española cuando Dolores Ibárruri, «La Pasionaria», popularizó su adaptación en un célebre discurso radial para movilizar la defensa de Madrid contra las tropas fascistas. Desde entonces, el «¡No pasarán!» se convirtió en la consigna global de la lucha contra el fascismo y la ultraderecha. Este domingo 25 de octubre quedará marcado en la historia de Brasil como el día en que su pueblo le volvió a decir al fascismo: ¡No pasarán!
El triunfo del pasado domingo de Luiz Inácio (Lula) da Silva representa un hecho histórico para Brasil y el continente, y un punto de inflexión estratégico para la izquierda latinoamericana, al cortar la racha de la derecha de obtener gobiernos en la región y permite además, consolidar el liderazgo progresista en la economía más grande de América del Sur. Pero sobre todas las cosas es la victoria del pueblo más humilde, la victoria de las enormes masas de trabajadores, el triunfo de los pueblos originarios del Brasil, de los jóvenes estudiantes y es la victoria de la cultura brasileña, es un triunfo histórico que trasciende las fronteras del Brasil y le da perspectiva a los movimientos de izquierda latinoamericanos. La victoria tiene dimensiones extraordinarias. Ningún otro político brasileño había conseguido cuatro veces la Presidencia ni logró imponerse en un balotaje después de terminar segundo en la primera vuelta. Al decir de Atilio Boron: “La oleada de la ultraderecha, que parecía dispuesta a arrasar con todo el continente, se estrelló con la voluntad y el patriotismo del pueblo brasileño.”
En las elecciones de Brasil, estaba en juego mucho más que alternar entre un gobierno de izquierda y otro de derecha, estaba también oponer resistencia a la injerencia de Trump en Latinoamérica, nada menos que enfrentar al imperio yanqui, sobre todo después de afirmar que Brasil no sería el patio trasero de nadie. También le metió freno a los sueños de un desquiciado Milei, que esperaba el triunfo de Bolsonaro, para comenzar una operación, junto a otros mandatarios de derecha, de llevar a toda América al “paraíso libertario”.
La remontada de Lula hacia el balotaje llevara a realizar muchos análisis e interpretaciones, para poder volcar y adaptar lo mejor de ella en nuestro territorio, porque acá también la disputa es entre izquierda y derecha, más allá que muchos dan por perimida esta lucha. También en Uruguay se enfrentan dos modelos de país, el del Frente Amplio, el de avance en derechos sociales con mejor redistribución de la riqueza, generando oportunidades para los más desfavorecidos y por otro el de la Coalición de derecha, de beneficiar a unos pocos, el de favorecer la capital financiero en desmedro de avances en la clase trabajadora.
Lo del domingo en Brasil, fue mucho más que un triunfo popular, fue el saber de un pueblo que se puede seguir caminado por el rumbo de justicia social y le supo decir al fascismo: NO PASARAN
Téc. Univ. Gustavo Chiriff / PCU – Frente Amplio

