Toda esta semana que comenzó el domingo 1ro y terminará mañana sábado 7, estuvo marcada por la visita oficial a China de una delegación encabezada por el presidente Yamandú Orsi. Integran esta numerosa delegación, integrantes del gobierno, representantes de empresarios y dirigentes de la Central única de trabajadores, PIT-CNT.
Las relaciones diplomáticas entre Uruguay y China llevan ya 38 años, se establecieron en el período del primer gobierno pos dictadura bajo la presidencia de Sanguinetti, siendo su Canciller Enrique Iglesias. Desde el año 2013 China se convirtió en el principal socio comercial de Uruguay. En el año 2025 las ventas de Uruguay a China alcanzaron a casi 3500 millones de dólares lo que significa más de la cuarta parte (26%) del total exportado, un 12% más que en 2024 (datos proporcionados por el portal del gobierno). La balanza comercial es en este caso favorable a nuestro país ya que, las importaciones significaron poco menos de 3000 millones en el mismo año 2025. Esto último es un dato muy relevante teniendo en cuenta las enormes asimetrías entre ambos países.
Un marco más amplio para ver esto es tener en cuenta el impresionante crecimiento del intercambio comercial entre China y la región conformada por Latinoamérica y el Caribe en los últimos años. En el año 2000, dicho intercambio era de unos 12500 millones de dólares y en el 2024 fue de 518000 millones. ¡Se multiplicó por 40! No solo de Uruguay es China el primer socio comercial, también lo es de varios países de la región como Chile, Perú, Brasil, lo fue de Argentina, y es el segundo de otros como México (¡Tan cerca de los EEUU!); es más, China es primer socio de al menos 128 países, casi dos tercera parte de los países del mundo; si se considera el ser primer o segundo la cifra llega a 150.
La visita a China dejará un número importante de acuerdos en diversas áreas como inversiones, comercio, carnes, ciencia, tecnología e innovación, ambiente, recursos pesqueros, cooperación, propiedad intelectual y comunicación. Además hay acuerdos sobre el agua y seguridad alimentaria. Dejará acuerdos de complementación entre universidades uruguayas y chinas. Firmarán acuerdos con instituciones chinas la ANII (Agencia Nacional de Inteligencia e Innovación), el Instituto Clemente Estable, el INIA (Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias), la UDELAR y la UTEC. También los trabajadores organizados en el PIT-CNT se traerán avances en el relacionamiento con sus pares chinos. Está claro entonces que esta visita va bastante más allá de lo estrictamente comercial.
Desde la oposición política se han escuchado críticas a esta visita a China aunque, es obvio que la delegación está integrada por integrantes de sus filas, por ejemplo los intendentes de Salto y Paysandú, además entre los dirigentes empresariales no parece que abunden sensibilidades de izquierda. El ex presidente Lacalle padre dijo a un informativo televisivo que “la oportunidad no es la mejor”, su preocupación es que no le guste a los Estados Unidos (EEUU). Dirigentes blancos y colorados criticaron que un punto de la carta firmada refiera al reconocimiento por parte de Uruguay, de la existencia de una sola China y que Taiwán forma parte inalienable del territorio chino. Se olvidaron, nada menos, que Lacalle Pou firmó en el 2023 un acuerdo que contenía un punto prácticamente idéntico a este. Solo se explica esta postura por el intento de usar hechos de política internacional con el interés de incidir en la política doméstica, “nada nuevo bajo el sol”, lo hacen siempre, lo hace la derecha en otros países también.
Vivimos un cambio de época, el ascenso de China es evidente y significativo, como también lo es la caída de los EEUU. La otrora primer potencia mundial económica, militar y cultural hoy está perdiendo su hegemonía. Intenta recuperar ese lugar, de ahí su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, sus agresiones a países soberanos, su exigencia de “sacar a China del Hemisferio Occidental”, el considerar como propios los recursos naturales de la región, etc. El gobierno de los EEUU se relaciona con otros apelando a la prepotencia y considera legítimo recurrir a la fuerza si piensa que están en peligro sus intereses. Hoy el mundo parece ir hacia otra forma de relacionarse. Ese mundo deberá incluir el multilateralismo y el respeto a la soberanía de los pueblos. Los chinos hablan de un “futuro compartido y próspero”, Trump dice, “América primero”, que ellos deben ser los mejores, los más fuertes y los que tengan el ejército más grande y poderoso del mundo.
No se trata de romper con uno y declararse incondicional del otro. Se trata de la independencia y de la soberanía, de entender hacia dónde va el mundo y quienes pueden ser nuestros mejores socios en cada dimensión de nuestra existencia como país, que relaciones nos resultan más favorables en cada caso.
Un mundo viejo se muere y uno nuevo intenta nacer, el tema es saber elegir de qué lado estar.
Daniel Dalmao

