El 27 de junio de 1973, el presidente de la República, Juan María Bordaberry, disolvió las cámaras legislativas con el respaldo de las Fuerzas Armadas, consumando el golpe de Estado. Uruguay comenzó entonces a transitar una de las etapas más oscuras y dolorosas de su historia reciente. La respuesta del movimiento sindical, organizado en la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), fue la huelga general y la ocupación de los lugares de trabajo, hiriendo así a la dictadura que empezaba sin una base social sólida de apoyo. Este fue un momento de destacada heroicidad del pueblo uruguayo.
Recordar este hecho no significa vivir anclados en el pasado. Por el contrario, implica proyectar el presente y el futuro sobre la convicción de que estos hechos no pueden repetirse nunca más. Por ello, es imprescindible fortalecer la memoria y generar espacios de reflexión y debate que permitan recuperar las experiencias de quienes vivieron ese período: la resistencia, la lucha, las denuncias y también las cobardes acciones de quienes violaron sistemáticamente los derechos humanos.
La construcción de la memoria es un proceso atravesado por tensiones. Decidir qué recordar, cómo hacerlo y por qué hacerlo abre debates profundos en nuestra sociedad. En Uruguay, la memoria debe sostenerse en el reconocimiento de las víctimas de las violaciones a los derechos humanos, en la búsqueda de las personas detenidas desaparecidas y en el compromiso permanente con la verdad y la justicia.
En esos debates también emergen posturas negacionistas, carentes de sustento histórico y científico, que apelan a discursos de odio para relativizar o justificar el terrorismo de Estado. Frente a ello, es necesario reafirmar el valor de la memoria como un compromiso democrático.
No es posible profundizar la democracia sin consolidar la memoria, alcanzar la verdad y hacer efectiva la justicia. Recordar el 27 de junio no es un ejercicio de nostalgia; es un acto de responsabilidad con las generaciones presentes y futuras para que, definitivamente, el autoritarismo y el terrorismo de Estado no vuelvan a encontrar lugar en nuestro país.
Desde nuestro espacio en la Junta Departamental nos comprometemos a luchar incansablemente por la memoria, la verdad y la justicia, para que no pase Nunca Más.
Memoria para que nunca más pase (Por el Prof. Regino López)
